martes, 17 de agosto de 2010

CAMRADA RUDOLF HESS ¡PRESENTE!

"El honor es para mí algo superior a mi libertad" - (Rudolf Hess, Spandau, diciembre de 1966)

Hoy, 17 de agosto, debería ser día festivo no solamente en la Argentina, sino en todo Occidente. Bien podría llamarse “Día de la Lealtad” o “Día del Honor”. Un día como hoy murió un hombre que constituyó y seguirá constituyendo por siempre un ejemplo vivo de lealtad sin límites hacia su Idea, su Raza y su Patria. Hablamos de un auténtico elegido a quien la Providencia concedió el honor de servir al Führer Adolf Hitler. Estamos hablando, en definitiva, de Rudolf Walter Richard Heß, quien, en un arriesgado viaje en avión hacia Inglaterra, fue a buscar la paz que los Aliados judeo-liberales y judeo-marxistas NO QUERÍAN, porque lo que más temían eran ver una Europa libre, orgullosa, defensora de la Raza Aria y de su identidad ancestral.

Rudolf Hess murió después de 46 años de cárcel, asesinado por orden de los judíos y su sierva Margaret Thatcher. En los juicios-farsa de Nüremberg tuvo la oportunidad de renegar de todo, de traicionar sus ideas, de ensuciar la memoria del Führer que ya había muerto. Prefirió las privaciones ante de la deshonra, sabiendo que los tribunales que los juzgaban eran totalmente extraños a la Justicia Divina que seguramente lo reconocería inocente. En su mirada siempre se reflejó el espíritu de un hombre puro y leal.

Después de 46 años de privaciones, lejos de su familia y de todo lo que amada, Hess pudo al fin ser libre y pasar a la inmortalidad, dejando un ejemplo que debería hacer sentir vergüenza a todos aquellos nazis de café que hablan de lealtad mientras, como mujeres quejosas, ponen mil excusas para evitar trabajar por nuestra causa.

Por ello, hoy más que nunca exclamamos: CAMARADA RUDOLF HESS ¡PRESENTE!